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Cómo mostrar el sexo en la época del #MeToo

Estamos seguros de que eres un caballero de los que trata como las reinas que son a las lumis Valencia. Sin embargo, la cultura nos ha dado a través de las escenas de sexo en el cine unas muy malas lecciones de machismo que han calado en toda la población, hombres y mujeres, y que han afianzado y perpetuado las bases de los roles de género y de unas relaciones abusivas.

La periodista Jess Joho, del portal estadounidense “Mashable”, explica lo común que es que en una audición para el papel de un personaje masculino se le exija a una actriz arrodillarse para realizar una felación a un hombre. Y peor aún, que esa escena sea la introducción del personaje femenino en la película.

Muchas actrices habrán pasado por el aro, y otras tantas habrán dejado la audición sintiéndose avergonzadas. Sin embargo, Joho habla de un caso en el que la actriz se quejó delante de todos los hombres que la observaban. Al parecer, hizo saber a una habitación llena de hombres poderosos de Hollywood que no iba a aceptar el papel de un personaje que es presentado a la audiencia de rodillas. Y lo más inusual: dichos hombres estuvieron de acuerdo con ella y prometieron cambiar la escena.

El texto de Joho hace referencia a una actriz que explicó su historia a Michelle Ashford, creadora de Masters of Sex. En plena época del #MeToo, cargada de reivindicaciones feministas, estas escenas son impermisibles.

Para reducir (e idealmente, eliminar) la carga machista del sexo en el cine, es necesario facilitar acceso a colectivos oprimidos a los puestos de creación y dirección. Necesitamos nuevas historias, nuevos puntos de vista, que se alejen de aquellos cargados de machismo. Y los directores, productores, guionistas, etc., poderosos hombres blancos y, en su mayoría, heterosexuales, necesitan revisionar su manera de contar historias.

Escenas de violación en televisión y cine

En su momento, determinadas escenas de la serie Juego de Tronos dieron mucho de qué hablar por contar con violaciones en pantalla. Algunas de ellas, de hecho, ni siquiera tenían la justificación de aparecer en los libros.

Sin embargo, el caso más cruel lo encontramos en la famosa película “Último tango en París”, de Bernardo Bertolucci, y protagonizado por Marlon Brando y Maria Schneider. La famosa escena en la que el actor utiliza mantequilla como lubricante para sodomizar a la joven actriz, que contaba con tan sólo 19 años -mientras que él tenía 48, fue real. Al parecer, ambos hablaron sobre la escena y sobre la necesidad de mostrar una humillación real, y no fingida, en pantalla.

Hace algunos años, Bertolucci reconoció lo sucedido, y aunque le parecía horrible, también dijo que no se arrepentía de ello. Ni él ni Brando pidieron perdón nunca a la actriz, que murió en el 2011 y que, después de rodar aquella película, nunca volvió a cocinar con mantequilla ni a desnudarse delante de una cámara. De hecho, después de filmar el largometraje, entró en una espiral de autodestrucción, con intentos de suicidio, adicción a las drogas y entradas y salidas en centros psiquiátricos.

Ella ya había contado la historia en anteriores ocasiones, pero nadie quiso escucharla o hacerse eco de ello hasta los años anteriores al #MeToo.

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